Cómo descubrir el azúcar oculto en los alimentos
Cada día
consumimos cientos de productos, y cada día nos impactan miles de mensajes
comerciales y publicitarios. En la elección de compra de los productos la
etiqueta juega un papel muy importante en la decisión de compra del consumidor
y rara vez ninguna de las palabras allí incluidas ha sido dejada al azar. Se
cuidan los textos al milímetro y nosotros como consumidores desconocemos que
algunas palabras tienen un sentido exacto y que no deja lugar a las
interpretaciones.
Evidentemente,
el azúcar es uno de esos componentes que son importantísimos en el etiquetado
de los productos, puesto que la población cada vez más concienciada con la
alimentación saludable y con los buenos hábitos de vida, trata de evitar los
excesos de azúcar consumiendo productos con poca cantidad o libre de ella.
A la hora de consumir productos azucarados debemos recordar
que:
La ingesta de azúcar
de referencia orientativa para adultos, se fija según la OMS en 50g/día para
una dieta diaria de 2000 kcal y en el caso de los niños en unos 37 gramos al
día.
En cuanto al contenido en azúcar de los productos debemos
saber que:
·
Se considera alto 10 gramos o más de azúcar por cada 100 gramos.
·
Se considera moderado entre 2 y 10 gramos de azúcar por cada 100
gramos.
·
Se considera bajo menos de 2 gramos de azúcar por cada 100 gramos.
Las
declaraciones nutricionales nos indican la cantidad de azúcar que contiene un
producto
Todas las
declaraciones que se incluyen en el etiquetado de los productos están sujetas a
una estricta normativa de la UE que indica con detalle cómo ha de ser un
producto para poder declararlo bajo una determinada declaración. Relativas al
azúcar existen tres declaraciones:
BAJO CONTENIDO EN AZÚCARES
Bajo esta declaración el fabricante sólo podrá incluir productos que no
contengan más de 5 g. de azúcar por cada 100 g. de producto si son
sólidos o 2,5 g. por cada 100 ml si son líquidos. Se trata de productos
que sí llevan azúcar pero cuya concentración es baja.
SIN AZÚCARES
Esta es la denominación más estricta aunque puede llevar pequeñas
cantidades de azúcar que pueden venir de cualquiera de los componentes
utilizados. El volumen total permitido para declarar un producto como sin
azúcar es de 0,5 g. por cada 100 g. de producto o 100 ml si es un producto
líquido.
SIN AZÚCARES AÑADIDOS
Esta declaración es un poco
diferente a las anteriores. En este caso, el fabricante podrá indicarnos este
texto si no ha añadido ningún azúcar (monosacáridos o disacáridos) y si no ha
utilizado ningún otro alimento para su elaboración que esté allí por sus
propiedades edulcorantes. Si el producto tiene azúcar naturalmente presente
proveniente de los alimentos utilizados como por ejemplo frutas, podrá
declararse como sin azúcares añadidos, pero en este caso deberá indicar "contiene
azúcares naturalmente presentes".
eL ESTRATEGIAS DE LA INDUSTRIA PARA ENGAÑARnos
1) Cambian las palabras
La industria sabe que cuanta
más azúcar utilice más aumentan las ventas, de ahí que haga todo lo posible por
seguir utilizando cantidades ingentes, pero dándole múltiples nombres para
hacerla menos visible ante los ojos del consumidor: fructosa, dextrosa,
glucosa, lactosa, galactosa (casi cualquier cosa terminada en -osa es azúcar),
maltodextrina, melaza, jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta
fructosa, azúcar pulverizada, maíz dulce, azúcar invertida, jarabe
de arce, almíbar, jugo de caña… cualquiera de estos nombres es equivalente a
azúcar (o peor).
2) Separan los ingredientes
Dado que los fabricantes deben
listar los ingredientes por orden de importancia, y no está bien visto que el
azúcar figure en los puestos de cabeza, una técnica muy usada es incluir
distintos tipos de azúcar, de tal manera que reducen la cantidad de cada uno,
logrando que estos ingredientes aparezcan más abajo en la lista. Obviamente es
una artimaña, la cantidad de azúcar que se come es la misma.
Por ejemplo, para evitar que el
azúcar aparezca como primer ingrediente en una chocolatina, el fabricante puede
dividir los 15 gramos de azúcar que aporta en 5 gr de azúcar ‘normal’, 5 gr de
jarabe de maíz y 5 gr de glucosa. Ahí están, 15 gr de azúcar pero menos
visibles.
3) Juegan con las porciones.
Una estrategia para que comamos
más alimento es hacer las porciones mayores. El fabricante es libre de hacer el
paquete del tamaño que quiera, y decidir cuál es la porción. A partir de aquí
la normativa le permite declarar únicamente las calorías por porción, azúcares
por porción, etc. También puede incluir cantidades por 100 gramos, pero esto
sólo lo suelen hacer cuando el tamaño de la porción es mayor, para que los
números parezcan más pequeños.
En este caso, para saber la
cantidad de azúcar que realmente se toma se debe multiplicar los números de la
porción por el contenido real que se consume.
4) Sin azúcar / Bajo en azúcar
/ bajo en carbohidratos
Añadir dulzor a los alimentos
aumenta las ventas, por tanto cada gramo de azúcar que se reduce suele implicar
un aumento en la cantidad de endulzantes
artificiales.
Hay algunos chocolates sin
azúcar donde el principal ingrediente es maltitol (un tipo
de polialcohol). Es decir, al ingerirlo se come maltitol con sabor a
chocolate. El maltitol es uno de los edulcorantes menos problemáticos, pero no
deja de ser un engaño.
5) Productos reforzados
Un ejemplo podrían ser los cereales de desayuno.
Al fin y al cabo el paquete proclama con grandes letras que están enriquecidos
con muchas vitaminas y hierro. Por supuesto
intentan esconder que gran parte de lo que se come es azúcar. Sería mejor tomar
alimentos que ya tengan vitaminas y hierro de manera natural y no añadidos
durante un proceso de producción.